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Carcinoma basocelular: qué es, cómo reconocerlo y cómo se trata

El carcinoma basocelular es el tipo de cáncer de piel más frecuente en el mundo. La buena noticia es que suele crecer lentamente y casi nunca se extiende a otros órganos, por lo que, cuando se detecta a tiempo, tiene muy buen pronóstico. El problema es que muchas personas lo confunden con una herida, un grano o una irritación y consultan tarde, cuando la lesión ya ha crecido y el tratamiento es más complejo.

En este artículo te explico qué es, cómo reconocerlo, quiénes tienen más riesgo y cuáles son las opciones de tratamiento.

¿Qué es el carcinoma basocelular?

Es un cáncer que se origina en las células basales, ubicadas en la capa más profunda de la epidermis (la capa externa de la piel). Cuando estas células sufren daño en su ADN, principalmente por la radiación ultravioleta del sol, pueden empezar a crecer de forma descontrolada y formar un tumor.

Aunque rara vez produce metástasis, el carcinoma basocelular puede crecer en profundidad y destruir tejidos cercanos, como cartílago o hueso, si no se trata. Por eso es importante consultar ante cualquier lesión sospechosa.

¿Cómo se ve? Señales de alerta

El carcinoma basocelular aparece con más frecuencia en zonas expuestas al sol: cara (nariz, párpados, mejillas, frente), orejas, cuello, cuero cabelludo, hombros y espalda. Estas son las formas más comunes en que se presenta:

  • Bolita o nódulo perlado: una elevación brillante, de color piel, rosado o translúcido, a veces con pequeños vasos sanguíneos visibles en la superficie.
  • Herida que no cicatriza: una lesión que sangra, forma costra, parece sanar y vuelve a abrirse durante semanas.
  • Mancha rojiza y descamativa: una placa plana, rosada o roja, que puede picar o molestar un poco y se confunde con eczema.
  • Cicatriz sin causa: una zona blanquecina, amarillenta o cerosa, de bordes poco definidos, parecida a una cicatriz, sin que haya habido una herida.
  • Lesión pigmentada: en algunas personas puede tener tonos cafés, azulados o negros y confundirse con un lunar.

La regla práctica es sencilla: cualquier lesión en la piel que no sana en cuatro semanas, que sangra con facilidad o que crece, merece una valoración dermatológica. Si quieres conocer otras señales, puedes leer cómo se ve el cáncer de piel.

Causas y factores de riesgo

La principal causa es la exposición acumulada a la radiación ultravioleta a lo largo de la vida, tanto del sol como de las cámaras de bronceo. En ciudades como Medellín, cercanas a la línea del ecuador y a más de 1.400 metros de altura, la radiación ultravioleta es alta durante todo el año, incluso en días nublados.

Otros factores que aumentan el riesgo son:

  • Piel clara, ojos claros o cabello rubio o pelirrojo.
  • Antecedente de quemaduras solares, sobre todo en la infancia.
  • Edad mayor de 50 años (aunque cada vez se ve en personas más jóvenes).
  • Haber tenido antes un cáncer de piel.
  • Trabajos o actividades al aire libre sin protección.
  • Sistema inmune debilitado, por ejemplo en personas trasplantadas.
  • Exposición previa a radioterapia o a ciertas sustancias como el arsénico.

¿Cómo se diagnostica?

Dermatóloga examinando una lesión con dermatoscopio
La dermatoscopia permite ver estructuras de la lesión que no se aprecian a simple vista.

El diagnóstico empieza en la consulta. La dermatóloga examina la lesión a simple vista y con dermatoscopia, una técnica de aumento con luz especial que permite ver estructuras típicas del carcinoma basocelular que no se aprecian a simple vista.

Para confirmar el diagnóstico se toma una biopsia: se extrae una pequeña muestra de piel con anestesia local y se envía a patología. El resultado indica si se trata de un carcinoma basocelular y cuál es su subtipo, información clave para elegir el mejor tratamiento.

Tratamiento del carcinoma basocelular

El tratamiento depende del tamaño, la ubicación, el subtipo y si el tumor es nuevo o ha reaparecido. Las principales opciones son:

Cirugía de Mohs

Equipo médico realizando una cirugía de cáncer de piel

Es la técnica con las tasas de curación más altas y la que más tejido sano conserva. El tumor se retira por capas y cada capa se analiza al microscopio en el mismo momento, hasta confirmar que no queda cáncer. Es especialmente recomendada en la cara, en tumores recurrentes, de bordes mal definidos o de subtipos agresivos. Puedes conocer más sobre la cirugía de Mohs.

Cirugía convencional

Consiste en retirar el tumor con un margen de piel sana y cerrar la herida. Es una buena opción para tumores pequeños en zonas como el tronco o las extremidades.

Otros tratamientos

Aplicación de crioterapia con nitrógeno líquido

En casos seleccionados de tumores superficiales pueden usarse cremas especiales, terapia fotodinámica, curetaje con electrocoagulación o crioterapia. Para tumores avanzados que no se pueden operar existen radioterapia y medicamentos específicos. La elección siempre debe hacerla un especialista.

¿Se puede prevenir?

La mayoría de los casos se pueden prevenir o detectar a tiempo con hábitos sencillos:

  • Usa protector solar de amplio espectro todos los días y reaplícalo durante el día.
  • Evita el sol directo entre las 10 a. m. y las 4 p. m.
  • Usa sombrero de ala ancha, gafas de sol y ropa que cubra la piel.
  • No uses cámaras de bronceo.
  • Revisa tu piel una vez al mes y consulta ante cualquier cambio.
  • Si ya tuviste un cáncer de piel, asiste a tus controles dermatológicos periódicos.

Preguntas frecuentes

¿El carcinoma basocelular es peligroso?

Casi nunca se disemina a otros órganos, pero sí puede crecer localmente y dañar la piel y los tejidos cercanos. Tratado a tiempo, la gran mayoría de los pacientes se cura por completo.

¿Puede volver a aparecer?

Sí. Puede reaparecer en el mismo sitio si no se retiró por completo, y quien ha tenido uno tiene más probabilidad de desarrollar otro en otra zona. Por eso los controles periódicos son importantes.

¿Duele?

Generalmente no duele. Puede picar, sangrar o formar costra. La ausencia de dolor no significa que no sea importante consultar.

¿Tienes una lesión que no sana?

Si notas una herida que no cicatriza, una bolita brillante o una mancha que cambia, no esperes. Una valoración a tiempo hace la diferencia. Agenda tu cita con la Dra. María Angélica Ospina, dermatóloga oncóloga en Medellín, o escríbenos por WhatsApp al +57 305 446 9695.

Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier duda sobre tu piel, consulta con un dermatólogo.

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